El cuerpo – efectos y aplicaciones

Como actúan los aceites esenciales

El potencial terapéutico de los aceites esenciales, lo mismo que otros remedios derivados de las plantas, todavía no se conocen totalmente. Se han utilizado plantas medicinales desde la antigüedad, sin embargo aún queda mucho que aprender acerca de su exacta farmacología. Hay que tomar en cuenta que sólo se han estudiado los componentes activos de una parte de la flora mundial y con el riesgo permanente de extinción de muchas especies, existe el riesgo de que se pierda mucha riqueza vegetal.

Actualmente se han desarrollado muchas investigaciones para descifrar las propiedades terapéuticas de las plantas, lo cual avala las creencias populares del poder curativo de éstas, la terminología para describir esas propiedades es lo que ha ido cambiando con el tiempo. Por ejemplo la albahaca descrita como “planta protectora contra el mal”, o “buena para el corazón”, actualmente se describe como un excelente profiláctico, tónico nervioso y antidepresivo.

También los aceites esenciales pueden abarcar una amplia gama de propiedades, una misma planta puede estimular ciertos sistemas corporales además de relajar otros. Repasaremos los sistemas y aparatos del cuerpo para entender con mayor claridad como funcionan los aceites esenciales.

Cómo utilizar los aceites esenciales en la piel

Los problemas que se manifiestan en la piel, generalmente son indicativos de que existe un problema más profundo, como el aumento de las toxinas en el cuerpo, o algún desequilibrio hormonal, problemas nerviosos o emocionales. En este sentido los aceites resultan de mucha ayuda porque combaten las molestias a diferentes niveles. Además como son solubles en aceite y en alcohol y transmiten su aroma al agua, resultan un ingrediente ideal par cosméticos, tratamientos de enfermedades específicas y cuidado de la piel.

Anteriormente, en otros post, hablamos de la forma de mezclar los aceites, podemos utilizarlos para masaje, en difusores, ungüentos, inhalaciones etc.

Aceites Antisepticos; para cortes, picaduras de insectos, granos: tomillo, salvia, eucalipto, árbol de té, clavo de olor, lavanda y limón.

Aceites antiinflamatorios; para eczemas, heridas infectadas, golpes: manzanilla dulce y manzanilla romana, lavanda y milenrama.

Aceites fungicidas; para el pie de atleta, candidiasis, tiña: lavanda, árbol de té, mirra, pachulí, mejorana.

Aceites estimulantes de la cicatrización; para quemaduras, cortes, cicatrices, estrías: lavanda, manzanilla, rosa, nerolí, incienso y geranio.

Aceites desodorantes; para la transpiración excesiva, limpieza de heridas: bergamota, lavanda, tomillo, enebro, ciprés, salvia española, lemongrass.

Aceites repelentes de insectos y antiparasitarios; para los piojos, moscas, sarna, garrapatas, mosquitos, hormigas, polillas: alhucema, ajo, geranio, citronella, eucalipto, clavo, alcanfor, cedro del atlas.

Aceite Esencial diluido

Aceites esenciales para la circulación, musculatura y articulaciones

Los aceites esenciales atraviesan la piel, las mucosas y viajan por el torrente sanguíneo influyendo en la circulación sanguínea local y la que afecta a los órganos internos. Estos aceites alivian la inflamación local, liberando mediadores libres que dilatan los vasos sanguíneos, de forma que la sangre circule mejor.

Aceites Hipotensores; para la presión arterial alta, las palpitaciones, el estrés: mejorana, ylang ylang, lavanda y limón.

Aceites Hipertensores; para la mala circulación, sabañones, apatía: romero, alhucema, eucalipto, menta piperita y tomillo.

Aceites rubefacientes; para el reumatismo articular, rigidez muscular, ciática, lumbago: pimienta negra, enebro, romero, alcanfor y mejorana.

Aceites depurativos y antitóxico; para la artritis, gota, congestión, erupciones de la piel: enebro, limón, hinojo.

Aceites estimulantes linfáticos; para la celulitis, obesidad, retención de líquidos: pomelo, lima, hinojo, limón, mandarina y abedul.

Aceites tónicos circulatorios y astringentes; para la hinchazón, inflamaciones, venas varicosas: ciprés, milenrama, limón, romero

Aceites esenciales para el aparato respiratorio

Las infecciones de nariz, garganta y pulmón responden muy bien al tratamiento con aceites esenciales, inhalándolos es la manera más efectiva de aprovechar sus propiedades, así llegan al torrente sanguíneo antes que por la vía oral.

Se recomienda ingerir aceites esenciales prescritos por un médico, ya que son altamente concentrados lo cual podría ser tóxico mal administrados. La mayoría de los aceites esenciales que se ingieren por el estómago, se eliminan por vía pulmonar u algunos por la orina.

Aceites esenciales expectorantes; para el catarro, sinusitis, tos, bronquitis: eucalipto, pino, tomillo, mirra, sándalo e hinojo.

Aceites esenciales antiespasmódicos; para el cólico, asma, tos seca, tos ferina: hisopo, ciprés, cedro, bergamota, manzanilla.

Aceites esenciales balsámicos; para los resfriados, escalofríos, congestión: benjuí, incienso, mirra.

Aceites esenciales antisépticos; para la gripe, resfriados, inflamaciones de garganta, amigdalitis, gingivitis: tomillo, salvia, eucalipto, hisopo, pino, árbol del té.

Aceite Esencial

Aceites Esenciales para el aparato digestivo

Pueden ser de gran utilidad por vía externa para el sistema digestivo, es importante señalar que no se recomienda tomar estos aceites por cuenta propia, principalmente por la alta concentración de estos, tomados en dosis no supervisadas pueden ser tóxicos para el organismo. Además no son solubles en agua, no se digieren como otras sustancias, sino más bien son eliminados, como ya dijimos, por vía pulmonar y en muy poca cantidad por la orina. Entonces para el aparato digestivo pueden aplicarse por vía externa a través de masajes.

Aceites esenciales antiespasmódicos; para espasmos, dolor, indigestión: manzanilla, hinojo, naranja, menta piperita, melisa, anís y canela.

Aceites esenciales carminativos y estomacales; para la dispepsia flatulenta, aerofagia, náuseas: angélica, albahaca, hinojo, manzanilla, menta piperita y mandarina.

Aceite esencial colagogos; para aumentar el flujo biliar y estimular la vesícula biliar: lavanda, menta piperita.

Aceites esenciales hepáticos; para las congestiones hepáticas, ictericia: limón, lima, romero y menta piperita.

Aceites esenciales aperitivos; para la pérdida del apetito, anorexia: anís, angélica, naranja,jengibre y ajo.

Aceites esenciales para utilizar en el sistema génito-urinario y endocrino

Algunos aceites esenciales tienen afinidad con el aparato reproductor, con un efecto fortalecedor y ayudan a combatir enfermedades, como los problemas menstruales, las infecciones genitales y los problemas sexuales. Algunos aceites contienen hormonas vegetales que mimetizan las hormonas humanas correspondientes.

Los aceites de lúpulo, salvia e hinojo contienen una forma de estrógeno que influye en el ciclo menstrual y la lactancia.Otros aceites esenciales actúan sobre la secreción hormonal de otras glándulas, incluso la tiroides( que controla el crecimiento y el metabolismo), la adrenal (relacionada con el estrés) y el córtex adrenal (que controla procesos como la producción de estrógenos y andrógenos).

Aceites antiespasmódicos; para dolores menstruales (dismenorrea), dolores de parto: mejorana, manzanilla, salvia romana, jazmín y lavanda.

Aceites emenagogos; para periodos menstruales escasos, ausencia de período menstrual (amenorrea): manzanilla hinojo, hisopo, enebro, mejorana y menta piperita.

Aceites esenciales tónicos y reguladores uterinos; para el embarazo, excesos de menstruación (menorragia), síndrome premenstrual: salvia romana, jazmín, rosa, mirra, incienso y melisa.

Aceites esenciales antisépticos y bactericidas; para la leucorrea, prurito vaginal, candidiasis. bergamota, manzanilla, mirra, rosa y árbol del té.

Aceites esenciales afrodisíacos; para la impotencia y la frigidez: pimienta negra, cardamomo, salvia romana, nerolí, jazmín, rosa, sándalo, pachulí y ylang ylang.

Aceites esenciales estimulantes de adrenalina; para la ansiedad, problemas de estrés: albahaca, geranio, romero, salvia, pino.

Aceites esenciales para el sistema inmunológico

En teoría todos los aceites esenciales tienen propiedades bactericidas y estimulan la producción de glóbulos blancos, ayudando a prevenir y tratar enfermedades infecciosas.

Aceites esenciales bactericidas y antivíricos; para la protección contra los resfriados, gripe et.: árbol del té, albahaca, lavanda, eucalipto, bergamota, alcanfor, clavo y romero.

Aceites esenciales antipiréticos; para bajar la fiebre: angélica, albahaca, menta piperita, tomillo, salvia, limón, eucalipto y árbol del té.

Aceites esenciales sudoríficos y diaforéticos; para estimular la sudoración, eliminar toxinas: romero, tomillo, hisopo y manzanilla.

La naturaleza nos beneficia

Aceites esenciales para el sistema nervioso

Algunos aceites esenciales tienen efecto sobre el sistema nervioso central, siendo algunos relajantes, estimulantes, equilibradores o normalizadores.

Aceites esenciales sedantes; para la tensión nerviosa, estrés, insomnio,: manzanilla, bergamota, sándalo, lavanda, mejorana, melisa, valeriana, limón.

Aceites esenciales estimulantes; para la convalecencia, falta de fuerzas, fatiga nerviosa: albahaca, jazmín, menta piperita, ylang ylang, nerolí, angélica, romero.

Aceites esenciales tónicos nerviosos; para fortalecer el sistema nervioso: manzanilla, salvia romana, enebro, lavanda, mejorana y romero.

Espero que toda esta información sea de mucha utilidad para ti, saber utilizar los aceites esenciales y sus propiedades son indispensables para un buen resultado. Si este post te gustó déjame un comentario que es alimento de una blogger … ¡hasta la próxima!